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Blog de turismo rural 🏕 Ventederural

Noticias sobre el turismo rural en España

Olite castillo pueblo

Bardenas Reales y Olite: ruta por la Ribera de Navarra

Navarra, región por antonomasia de turismo rural, nos proporciona mil y un rincones a cual más maravilloso. En esta ocasión emprendemos una ruta de tres o cuatro días desde el sur de la Comunidad Foral para conocer los paisajes lunares de las Bardenas Reales, el esplendor de Olite, la historia de Tudela, pintorescas casas-cueva y los pueblos medievales Ujué y San Martín de Unx.

Si tienes más días de vacaciones te recomendamos que empalmes esta ruta navarra con otro itinerario espectacular en las cercanías de Tudela. Ya en la provincia de Zaragoza encontramos el Moncayo, el techo de la Península Ibérica con sus 2314 metros. Un paraje natural de fantasía para hacer senderismo. Rodeado por pequeños pueblos misteriosos, hasta malditos. De la esplendorosa Tarazona. Pintorescas cuevas. Castillos que en la Edad Media fueron fruto de la contienda entre los reinos de España. En Ventederural te preparamos 11 cosas que ver en el Moncayo y alrededores.  

Ahora sí, vamos con nuestro itinerario desde el sur de Navarra para conocer, en tres o cuatro días, las Bardenas Reales y Olite.

bardenas-reales

Iniciamos nuestra ruta al sur de la Comunidad Foral en la segunda ciudad más poblada, sólo por detrás de la capital Pamplona. Fundada en el año 802 bajo mandato del rey Al Hakan I, Tudela es una de las ciudades de origen islámico más importantes de España y de Europa. En ella convivieron, durante más de 400 años, musulmanes, judíos y mozárabes, quienes imprimieron a la ciudad un mestizaje cultural reflejado en sus monumentales casonas y palacetes, así como por los pintorescos barrios, vertebrados por callejuelas sinuosas, pasadizos, murallas y atalayas.

Medio día será suficiente para darte un buen paseo y conocer los entresijos del otrora epicentro árabe. El puente de piedra del s.IX que salva el río Ebro, con sus 17 arcos y 360 metros de largo, nos introduce en la palpitante urbe donde encontramos en primer término la Iglesia románica de La Magdalena (s.XII), construida sobre un templo mozárabe y que conserva una de las pocas torres románicas de la región. En el mismo siglo fue erigida, sobre los restos de la antigua mezquita mayor de Tudela, la catedral de Santa María, que cuenta con una preciosa portada, claustros románicos y una capilla trabajada en barroco churrigueresco.

Ya no junto a la catedral, sino comunicada con ella a través del claustro, se ubica el Palacio Decanal, que en la actualidad hace las veces de museo municipal. Este es uno de los palacios más monumentales de Tudela, algo que no ha de extrañar, ya que aquí se han alojado reyes y papas. Podemos tomarnos un tentempié en la Plaza de los Fueros, un lugar bullicioso plagado de terrazas que tiempos atrás fuera una plaza de toros. Allí, en realidad en casi cualquier lugar, podemos picar algunas de las delicatessen vegetales marca de la casa: los cogollos de Tudela, espárragos, alcachofas, guisantes. Y qué mejor presentación que en una deliciosa menestra.

Tudela - plaza de los Fueros
Fuente: jacme31 (Flickr)

Cuevas bardeneras en Arguedas y Valtierra

Abandonamos Tudela para marchar hacia el norte camino de las Bardenas Reales. En los escasos 15 kms entre dicha ciudad y el pueblo de Arguedas advertimos la paulatina desertización de las tierras de la llanura, cada vez más agrestes. Hacemos un alto en dos pueblos de lo más pintoresco gracias a las viviendas incrustadas en las cuevas. Allá hacia finales del s.XIX, los habitantes de Arguedas y Valtierra decidieron combatir la intemperie y la hambruna perforando el monte para crear hogares a una temperatura estable entre 18 y 22 grados. No podían permitirse el lujo de pagar unas casas al uso, pero sí tenían brazos fuertes para, picada a picada sobre esta roca blanda, terminar disponiendo de viviendas incluso con granero y corral.  

En la década de los 50 de la centuria pasada los habitantes fueron abandonando estas cuevas donde el servicio eléctrico era una rareza y el suministro de agua, un imposible. Pero han sido conservadas como todo un atractivo turístico visitable y en muchos casos han sido reconvertidas en alojamientos turísticos. En Arguedas merece la pena una visita nocturna para contemplar las cuevas incrustadas en la pared vertical iluminadas con diferentes colores. Por su parte, en la vecina Valtierra podemos aprovechar para visitar la barroca Ermita de la Esperanza (1678) y la Iglesia de Santa María, donde hallamos el retablo renacentista más monumental de toda Navarra.

El apoteósico paisaje lunar de las Bárdenas Reales

Nuestra próxima parada en ruta es, con el permiso de Olite y su palacio principesco, la gran estrella de esta área y toda una explosión de sensaciones ante nuestros ojos como pocos lugares en España. En las 42.500 hectáreas que conforman el Parque Natural de las Bardenas Reales encontramos cómo la erosión de sus suelos de arcillas, yesos y areniscas ha esculpido caprichosas formas creando un mundo de apariencia casi lunar poblado de barrancos, mesetas planas y cerros solitarios. Son elevaciones naturales del terreno de poca altura, aisladas y generalmente redondeadas, que nos recuerdan a la Capadocia turca o al mismísimo desierto de Arizona en Estados Unidos.

Ya estarás imaginando por qué incluimos a las Bardenas Reales en nuestro superpost de cómo viajar por España y descubrir las maravillas del mundo

Declarado en el año 2000 Reserva de la Biosfera por la Unesco, este entorno se ha moldeado a golpe de erosión a lo largo de millones de años. Ningún otro lugar en Europa ha sucumbido con tal magnitud ante los embates del viento. Miles de años atrás, este terreno era una simple planicie, donde componentes como la piedra caliza o arenisca se situaban por encima de otras capas más blandas y arcillosas. Con el paso del tiempo, las lluvias fueron erosionando la parte blanda de la arcilla y manteniendo intacta la parte más dura de la superficie, dando lugar a estos sombreros tan originales, llamados cabezos.

En las Bardenas encontramos tres paisajes muy diferentes (las Bardenas Blancas es aspecto casi desértico, el Plano con terrazas fluviales procedentes del río Aragón y las Bardenas Negras donde abundan los pinos y coscojas). De las tres zonas, la más conocida por su singularidad son las Bardenas blancas, que incluyen un recorrido circular que es el más demandado por los visitantes. Aunque existen diferentes puertas de acceso al parque natural, lo más habitual es hacerlo a través de la carretera que parte desde el pueblo de Arguedas. A 7 kms se encuentra el único Centro de Información de las Bardenas Reales, que conviene visitar para recopilar la información que nos permita exprimir la jornada.

bardenas reales

Qué ver en las Bardenas Reales

La ruta en coche por las Bardenas Blancas nos puede llevar dos o tres horas, en función del tráfico que haya, de la prisa que nos demos y si damos algunos paseos entre las formaciones, que es lo suyo. Mejor tomárselo con calma para disfrutar de sus principales puntos de interés

  • El Mirador de Aguilares, todo un balcón al conjunto de las Bardenas Reales
  • Los Tres Hermanos, formado por tres cerros, que probablemente eran una sola montaña en sus inicios, cada uno de ellos con una forma diferente debido a la erosión del terreno.
  • El Cabezo de las Cortinillas, el único cabezo al que se puede subir por unas escaleras y contemplar la espectacular vista panorámica de todo el entorno.
  • El Cabezo de Castildetierra. El gran símbolo de las Bárdenas Reales tiene forma de pirámide coronada por una columna, aunque se podría decir que es una chimenea de hada, una formación rocosa resultado de la erosión en la que una roca más resistente a la erosión se asienta sobre materiales más erosionables como en este caso la arcilla. Su variedad de colores identifica de manera clara los diferentes minerales que la componen. 
  • Pisquerra. Situada junto al campo de tiro militar, podemos dejar el coche y caminar en la senda habilitada en esta formación con aspecto laberíntico que no deja indiferente.

¿Cuándo ir a las Bardenas Reales?

De temperaturas extremas como cualquier (semi)desierto que se precie, conviene evitar los meses centrales del verano salvo que quieras limitarte a otear el paisaje pegado al aire acondicionado del coche. Elude también los días lluviosos, pues los caminos sin asfaltar pueden complicar la marcha en automóviles al uso.

Bardena blanca

¿Cómo desplazarse por las Bardenas Reales?

Existen senderos habilitados para hacer senderismo y marchar en bicicleta, pero las temperaturas extremas y lo inhóspito del paraje -sin lugares de avituallamiento ni una maldita sombra para guarecerse- desaconsejan estas opciones. Lo ideal es desplazarse en coche con el suficiente tiempo como para poder estirar las piernas dando unos encantadores paseos.

¿Qué horario tienen las Bardenas Reales?

De 8 de la mañana hasta una hora antes del anochecer.

¿Es gratis el acceso a las Bardenas Reales?

Sí. La naturaleza debe ser de todos.

Senda Viva Navarra, entretenimiento para toda la familia

Si la planificación de vuestras vacaciones os deja el respiro de algún día de más, puedes aprovechar para pasarlo en grande en el parque de atracciones de Senda Viva Navarra. En el entorno del Parque Natural de las Bárdenas Reales y de la población de Arguedas encontramos el mayor recinto de estas características de España, con una extensión de 120 hectáreas. La particularidad de Senda Viva es que combina una faceta zoológica por la cría de animales de lo más variopinto, con otra de entretenimiento familiar con decenas de espectáculos y actividades.

A lo largo de nueve sendas vamos descubriendo más de 800 animales de 200 especies distintas, con actividades educativas para los más pequeños y un potente espectáculo con las aves rapaces como protagonistas. Tras visitar a nuestros amigos, tigres, leones, osos, linces, canguros, camellos y demás, podemos azuzar la adrenalina con actividades como la Gran Tirolina, el Bobsleigh (la montaña rusa en trineo donde tú eliges las velocidad), una lanzadera… En fin, no te aburrirás. Aunque ten en cuenta que el concepto de parque así como la mayoría de las actividades están orientadas a niños.  

¿Quieres conocer un sitio de España donde encontrar animales salvajes en un régimen de semilibertad? Mira nuestro post sobre el Parque Natural de Cabárceno en Cantabria.

El esplendor del Castillo de Olite

En el límite de la llanura de La Ribera con las tierras medias de Navarra, donde las montañas se divisan y el verde ya empieza a asomarse entre tanta austeridad paisajística, tenemos marcada como visita de obligado cumplimiento la preciosa villa medieval de Olite. Su célebre castillo, de los mejor conservados ya no sólo de España sino que podríamos decir que de Europa, es protagonista de mil y un reportajes de viajes. En ninguna incursión por Navarra se puede prescindir de su auténtico corazón, esa población erigida en un pequeño promontorio a casi 400 metros de altitud declarado Conjunto Histórico-Artístico merced a sus iglesias y palacios, recintos amurallados romano y medieval, galerías y un pintoresco entramado urbano.

La imponente silueta del castillo de Olite domina con suficiencia esta comarca. Pronto encontraremos un evidente parecido con la célebre fortaleza de Carcassone, no en vano, se inspira en el gótico francés. Fue erigido durante los siglos XIII y XIV como fortaleza defensiva y se convirtió en sede del reino de Navarra a partir de Carlos III el Noble, quien no escatimó en lujos para situarlo en el mapa entre los más exquisitos del continente. Del castillo se decía que tenía “tantas habitaciones como días tiene el año”, contaba con jardines colgantes y hasta con un zoológico. Un incendio en la Guerra de Independencia arrasó con sus fastuosos detalles procedentes de lo mejor de las cortes europeas y amenazó con echarlo abajo. Ya en el s.XX se restauró para dejar su fachada como si continuáramos en la Edad Media. 

El conjunto formado por sus estancias, jardines y fosos, rodeados por las altas murallas y rematados por las numerosas torres, le confieren una espectacular y mágica silueta. En realidad el castillo se trata de dos construcciones unidas: el Palacio viejo, ocupado por el Parador Nacional, y el Palacio Nuevo, que es la parte turísticamente visitable. Aquí, podemos acceder a cada una de las torres y disfrutar de sus hermosas vistas. Una subida obligada es a la Torre de la Atalaya, esta torre de cuatro plantas nos permite tener unas vistas espectaculares de todo Olite. Dentro de las dependencias se puede visitar el patio de armas, las cámaras del rey de la reina, una pequeña sala mudéjar, la galería gótica y un jardín para disfrute de la reina construido sobre una enorme bóveda para proteger a las plantas flores de los rigores del clima.

Palacio Real Olite

Olite, sabor a historia y vino

El Palacio Real encumbró a Olite durante la Edad Media, pero la historia de la villa se remonta a la época romana cuando se levantó un cinturón amurallado aprovechando las facilidades defensivas del promontorio así como la benigna temperatura del área incluso en los inviernos más crudos. Merece la pena un recorrido extramuros para contemplar tramos del recinto de la época romana que permanecen adosados a viviendas y hasta cinco galerías subterráneas que ahora se usan como salas de exposiciones. Por no hablar de las vistas de la iglesia de San Pedro y del Palacio Real con sus almenas y torres. 

Con todo, lo mejor que puedes hacer por Olite es perderte por sus callejuelas medievales mientras tropiezas con sus casas blasonadas con escudos de armas e impresionantes aleros de madera. Muchas de estas calles desembocan en la coqueta Plaza del Ayuntamiento, lugar de encuentro de la población local e ideal para tomarse un vino de la tierra en alguno de sus numerosos bares y restaurantes aledaños. Imprescindible es la iglesia de San Pedro, la más antigua de Olite (s.XII) y cuya torre gótica de 50 metros puede divisarse desde cualquier punto. La iglesia de Santa María la Real está declarada como Bien de Interés Cultural por su fachada de estilo gótico y su retablo renacentista de Pedro de Aponte. 

En tierras con un clima mediterráneo tan benigno para la agricultura y la viticultura encontramos la correspondiente Denominación de Origen que, sí o sí, hay que degustar. El Museo de la Viña y el Vino de Navarra, ubicado en un pequeño palacio del siglo XII, cuenta con una avanzada tecnología multimedia que te llevará a empaparte de la cultura del vino de la región, recorriendo el periplo que sigue el vino desde que se exprime la uva hasta que llega a la botella. Además, existen visitas guiadas en grupo en las que, después de conocer la historia del vino de Navarra, podrás tomarte una copa del sabroso vino D.O. Navarra.

Olite

San Martín de Unx y Ujué, esplendor medieval

No podemos acabar de mejor manera nuestra ruta por las Bárdenas Reales y Olite que con una rápida aproximación a dos pequeños tesoros medievales, injustamente eclipsados por el fulgor de esta última. A menos de 20 minutos en coche de Olite encontramos en la misma dirección los pequeños pueblos de San Martín de Unx y Ujué, sendos núcleos urbanos igualmente detenidos en el tiempo, de calles arremolinadas y empinadas que dibujan una silueta encantadora a pie de la propia carretera.

San Martín de Unx es la menos conocida de las dos, pero no por ello debemos eludir un paseo por su diminuto casco histórico. O precisamente por ello hacerlo, porque las multitudes de turistas tienden a marchar a otros lugares. Su origen defensivo explica que sean numerosas las casas blasonadas y haya restos de muralla que irás descubriendo en tu recorrido hacia lo alto de la colina a la par de vamos experimentando vistas de impresión. Arriba se levanta el templo de San Martín de Tours, una las iglesias más encantadoras del románico navarro donde destaca la cripta, construida bajo la capilla mayor para igualar el terreno, a la que se accede por una escalera de caracol. 

A sólo 7 kms transitados por campos de viñedos alcanzamos Ujué, único pueblo navarro integrante de la asociación de los Pueblos Más Bonitos de España. Ujué es un pueblo-atalaya anclado a más de 800 metros de altitud, con los Pirineos al fondo por un costado y el valle del Ebro por el otro, convirtiéndolo en un punto clave defensivo en el antiguo reino de Navarra. Sus calles estrechas y laberínticas y sus casas construidas y conservadas con piedra caliza nos devuelven al Medievo. La Iglesia-Fortaleza, el edificio más emblemático de la villa, es el resultado de construcciones románicas y góticas y nos depara unos miradores desde los que se disfruta de unas vistas espectaculares de la cordillera pirenaica y de todo el entorno. Acaba el viaje con una exquisitas migas del pastor regadas por un buen vino local para acabar con el mejor sabor de boca imaginable.

Vistas Ujue

Mapa de la ruta por las Bardenas Reales, Olite y La Ribera

Aquí termina esta entrada en la apasionante Ribera de Navarra donde hemos conocido lugares tan extraordinarios como Olite y las Bardenas Reales. Si te ha gustado la lectura como a nosotros la escritura, difúndelo a través de tus redes sociales. También nos gustaría que nos dejaras un comentario. ¿Has estado en las Bardenas Reales y te han sorprendido, o no te han parecido para tanto? ¿Tienes previsto ir en un futuro próximo a Olite y probar un delicioso vino? Pues para que lo hagas tranquilamente, aquí te dejamos una selección de casas rurales cerca de Olite que estamos seguros de que te encantarán

 

Y si tienes unos días más y decides ampliar tu visita por el resto de Navarra, no te pierdas nuesta selección de Casas rurales en Navarra para hacer varias paradas

¡Nos vemos en la próxima!

  • 11/12/2020
  • 1524
  • Turismo rural en Navarra
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