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Blog de turismo rural 🏕 Ventederural

Noticias sobre el turismo rural en España

Panoramica de cadaques

11 planes para unas vacaciones memorables en la Costa Brava

Una ruta por la Costa Brava de Girona colmará las aspiraciones de cualquier viajero exigente. Podrás conocer bohemias villas de pescadores, respirar en pétreos pueblos medievales, bañarte en calas impresionantes entre rocas y practicar snorkel en un emplazamiento de referencia nacional. ¿Te vienes con nosotros?

El litoral de la Costa Brava se extiende por espacio de 214 kms entre Blanes y la frontera con Francia, procediendo el nombre del paisaje agreste y escarpado que caracteriza gran parte de la zona costera. Las playas y calas formadas por entrantes y salientes rocosos, las paredes verticales, los entornos rodeados de vegetación y las aguas de color turquesa tiñen una panorámica inolvidable.

 

cala costa brava

Playas hay muchas y muy bonitas en Cataluña y en España. No tan sencillo resulta encontrar pequeñas calas escondidas, muchas de ellas de dificultosa accesibilidad y todas ellas de una belleza colosal. La escarpada Costa Brava facilita la existencia de calas absolutamente maravillosas, de mínimas dimensiones, a menudo entre acantilados y que conservan un carácter salvaje que se agradece en estos tiempos. En esta entrada te presentamos algunas propuestas, aunque hay otras muchas…

Cala Futadera en Tossa de Mar

Esta pequeña joya que nos brinda la naturaleza está rodeada de rocas y acantilados, bosques llenos de pinos hasta la orilla del mar y aguas cristalinas. Está a 6 kms de Tossa de Mar y sólo se puede llegar caminando o en barco.

Cala Fredosa en el Cap de Creus

Es una diminuta cala de tan solo 8 metros de longitud que nos ofrece un paisaje natural espectacular. La combinación del color del agua con las formaciones rocosas te dejarán fascinado. Tiene justo al lado la zona del Faro del Cap de Creus con parking y un restaurante donde comer cuscús, pescado y otros manjares con unas vistas impresionantes.

Cala S Alguer
Fuente: Sole Perez (Flickr)

Cala S’Alguer en Palamós

Una de las calas más pintorescas de la Costa Brava, con su fondo transparente y cristalino, su bosque y las casas de pescadores que tienen su origen en el siglo XVI. A pesar de su belleza no es de las más concurridas, probablemente por la grava gruesa que compone la playita.

Cala del Maset en Sant Feliú de Guixols

Pequeña cala de arena muy fina con aguas profundas cercana a la playa de Sant Pol, rodeada de abundante vegetación (pinos, encinas y encinas sureras). Conviene acercarse temprano en la temporada estival para encontrar hueco por sus dimensiones y la belleza de su ubicación, entre salientes rocosos.

Contemplar el mejor atardecer de la Costa Brava

El Mediterráneo catalán nos proporciona algunos atardeceres memorables. Aprovecha los días despejados para acercarte a alguna de sus calas cuando el sol empieza a descender sobre el horizonte. En realidad hay decenas de lugares tranquilos en los que deleitarte de los tonos anaranjados sobre las aguas, pero te vamos a recomendar dos emplazamientos emblemáticos para los sunset lovers.

La Playa Gran de Tossa de Mar multiplica su magia medieval cuando la noche empieza a recuperar terreno. La luz artificial ilumina las Murallas de Tossa de Mar mientras el sol colorea la bahía con sus diferentes tonalidades y vigor mientras avanza en su ocaso. Podremos aprovechar el ajetreo nocturno de la localidad para tomar un tentempié y rematar la faena en alguno de sus locales de ocio.

Si andamos más al norte podemos decantarnos por la bahía de Roses. Cualquiera de sus playas, pequeñas calas o acantilados son perfectos para despedir al astro rey. También podemos tomar un catamarán que nos traslade por las tranquilas aguas de la bahía para observar el atardecer brindando con un cóctel y escuchando música. ¡Que empiece la fiesta!

Atardecer en Tossa de Mar

Ver el amanecer en el Cap de Creus y hacer senderismo

Los amaneceres son los hermanos menores de los atardeceres. Que no tengan los mismos brillos naranjas y rosas nos restan interés. Y, para qué nos vamos a engañar, los madrugones ahuyentan al personal sobre todo cuando se está de vacaciones. Pero en esta ocasión te sugerimos que actives la alarma un día y vivas la experiencia de observar la aparición del sol desde el punto más oriental de la Península Ibérica: el faro del Cap de Creus, situado en lo alto del acantilado.

Ya que te has caído de la cama, aprovecha para hacerte después una ruta de senderismo en uno de los entornos naturales más bonitos de Cataluña. El Paraje de Tudela nos proporciona una interesante ruta de baja dificultad y apta para toda la familia, de poco más de 5 kms. 

Disfrutaremos en el itinerario de caprichosas formas geológicas y de unos miradores al mar fascinantes. Un lugar casi único donde decir que el ser humano ha hecho propósito de enmienda: en 1960 se construyó una ciudad de vacaciones que fue demolida en 2006 para la recuperación del entorno natural.

 

Cap de Creus

Ascender al monasterio de Sant Pere de Rodes

Dentro de los límites del propio cabo de Creus y en lo alto de una cima nos adentramos en nuestro momento religioso de la ruta. La sinuosa y mareante carretera que une Cadaqués con la Serra de Rodes nos guía hacia el monasterio benedictino de Sant Pere, construido en el siglo X pero abandonado por los monjes en 1793. 

Una importante restauración nos permite recorrer las antiguas estancias impregnadas de románico, destacando el pequeño claustro y la iglesia. Tómate tu tiempo antes de asomarte al mirador con una de las mejores vistas del cabo.

 

¿Te interesa el románico? También en Cataluña tienes una ruta muy especial y en Ventederural la hicimos: Vall de Boí y Aigüestortes: paraíso natural engalanado de Románico

 

Tras decir adiós a Sant Pere y su imponente fachada colgada de la ladera de la montaña, podemos aprovechar para acercarnos a la localidad de El Port de La Selva a cuyo término municipal pertenece. Si lo que buscamos es un pequeño y tranquilo pueblo en la costa Brava no masificado por el turismo, el Port de la Selva es la opción ideal. No está repleto de hoteles, se ha respetado la arquitectura original y nos regala una playa muy cuca de aguas color turquesa. ¿Te lo vas a perder?

 

santperederode

Alucinar con los Caminos de Ronda

¿Sabías que el abrupto litoral de 214 kms de la Costa Brava se puede recorrer a pie a través de una antigua de red de senderos que conectaba los pueblos y las playas? Eran caminos que empleaban los pescadores para volver a sus casas desde los puertos en los que arribaban y, en una visión menos romántica, caminos utilizados por Guardia Civil y contrabandistas de tabaco en su tira y afloja en las oscuras noches mediterráneas. ¡No los ignores como un plan para hacer en la Costa Brava!

Elegir un tramo de los Caminos de Ronda de la Costa Brava es todo un problema. Cualquiera de ellos nos ofrece un paseo junto al mar espectaculares, descubriendo pequeñas calas, playas paradisíacas en las que pegarse un buen baño, acantilados de vértigo, faros y pueblos llenos de encanto. En la web oficial de la Costa Brava encontrarás amplia información sobre los principales camins señalizados.

costa brava

Hacer snorkel en las illes Medes

Los profanos en la materia pueden pensar que la práctica del snorkel está orientada a personas con ciertas condiciones físicas y conocimientos del medio marítimo. Como todo en la vida, requiere de tiempo para disfrutar en plenitud. Pero cualquier neófito puede contratar la actividad en cualquiera de las muchas agencias situadas en la costa frente a las illes Medes (islas Medas en castellano), adquirir unos conocimientos básicos y sumergirse a ras de agua con un tubo en la boca.

Las Medes son un conjunto de pequeñas islas e islotes situadas a apenas un km del litoral de L’Estartit consideradas una reserva natural. Protegidas por la riqueza de su flora y fauna, se consideran uno de los mejores lugares de España para practicar actividades de submarinismo dadas sus aguas cristalinas y la variedad de peces que pueden observarse. No es necesario que te subas a un catamarán; hasta puedes alquilar una barquita para sumergirte unos instantes. Y si eres de secano, siempre puedes embarcar en el típico barco turístico con fondo de cristal.Illes

Snorkel en las islas Medes
Fuente: medaqua.com

Surcar los canales de Empuriabrava pilotando una barca

Vale, es exagerado comparar Empuriabrava con la maravillosa y romántica Venecia. Pero, oye, se le da un aire por sus 24 kms de canales navegables y más de 5.000 amarres. El proyecto se concibió a mediados del siglo XX para convertir una zona semipantanosa de arrozales y masías, en la Marina residencial más grande de Europa. La pugna entre el respeto del entorno natural y la vanguardia fue ganada, una vez más, por esta última, atrayendo a grandes fortunas que se apropiaron de casoplones de lujo y yates de primera.

Si podemos superar la dicotomía moral, la verdad es que Empuriabrava es muy entretenida. Es toda una experiencia ponerte al timón de una pequeña motora e ir a tu libre albedrío descubriendo cada rincón de esta peculiar urbanización, aunque prepara la cartera porque el capricho no es nada barato. No necesitas ninguna licencia especial pero tranquilo, la velocidad que alcanzan es mínima. Si eres de piel más conservadora siempre puedes alquilar un barco con capitán o subirte a una catamarán de línea.

Podemos concluir la jornada en alguna de las animadas playas de Empuriabrava o bien desplazarnos hasta el núcleo poblacional de Castelló de Empuries al cual pertenece. Aquí, por el contrario, se respira tranquilidad y quietud a lo largo de esas calles con nombres de antiguos oficios entre las que sobresalen la muralla, la Basílica de Santa María y el barrio judío.

empuriabrava
Fuente: levirus (Flickr)

Seguir los pasos de Dalí por el Alt Empordà

Cuando hablamos de artes catalanas, irrumpe en nuestros pensamientos el gran Salvador Dalí en competencia directa con el pintor Joan Miró y el arquitecto Antonio Gaudí. La comarca del Alt Empordà, al norte de la Costa Brava, influyó decisivamente en la personalidad del genio surrealista. “En este lugar privilegiado lo real y lo sublime casi se tocan. Es mi inspiración permanente”, decía Dalí de su amada tierra natal.

El artista del famoso bigote dejó su impronta en la zona y podemos profundizar en el conocimiento de su vida y obra a través del llamado triángulo daliniano de Girona que tiene como vértices Figueres, Púbol y Portlligat. En esta última podemos visitar la casa-museo en la cual vivió hasta 1982 y recorrer las laberínticas estancias que reformó. Muy recomendable es la visita guiada que puedes reservar en la página oficial.

Otra huella imprescindible de Dalí la encontramos en el Castillo Gala de Púbol, una fortificación medieval muy deteriorada que el artista adquirió y reformó como romántico regalo para su esposa. Pero si nos tenemos que quedar con un emplazamiento para solazarnos del surrealismo contemporáneo, el Teatro-Museo Dalí de Figueres es nuestro destino. El propio artista se preocupó de dejar todo atado y bien atado con su propio museo, así que os podéis imaginar…

museodalifigueres

Visitar un jardín botánico con vistas al mar

Los amantes de los jardines botánicos no darán abasto en sus vacaciones para visitar todos los espectaculares recintos repartidos por la Costa Brava. Tampoco es necesario volvernos locos porque al fin y al cabo todos tienen su parecido, pero no podemos abandonar el litoral sin dar un paseo entre árboles perfectamente alineados con vistas al mar Mediterráneo. El más célebre es el Jardín Botánico Marimurtra, situado sobre los acantilados de Blanes con un abanico de jardines temáticos (subtropical, temperado, mediterráneo, etc). 

En el jardín botánico Pinya de Rosa, entre Blanes y Lloret de Mar, podrás admirar la perfecta adaptación de especies vegetales típicas de los trópicos al clima mediterráneo, mientras que los jardines de Cap Roig, en Calella de Palafrugell, te conquistarán por su riqueza de variedades de árboles y plantas de los cinco continentes, que sirven de escenario para el reconocido Festival Jardins de Cap Roig.

Jardí_Marimurtra

Pasear por el medievo en Pals y Peratallada

En esta entrada ya ha habido tiempo para demostrar que, aunque la Costa Brava es sobre todo mar azul y naturaleza desbordante, existen otros tesoros que no conviene perderse. Pals y Peratallada son dos paradas obligatorias a medida que nos vamos alejando, aunque no mucho, del litoral. En una sola jornada puedes descubrir estas dos joyas medievales que están separadas a pocos minutos por carretera.

La silueta de Pals brilla gracias a su casco histórico amurallado y flanqueado por cuatro torres que tienen su origen en el siglo IV. También destacan la Torre románica del centro histórico construida en el siglo XI y el mirador de Josep Pla, el mejor lugar para disfrutar de las vistas del litoral de la zona e incluso vislumbrar las Islas Medes. Pero lo mejor es perderse por sus calles empedradas y respirar una tranquilidad que sólo puede ser ruta por el turismo vacacional y de fin de semana. Es el peaje por presenciar tales maravillas.

No le va a la zaga Peratallada con su peculiar ubicación, sobre un basamento de roca arenisca, y su entramado de callejuelas. La casi ancestral prohibición de construir casas que no siguieran el patrón de la piedra tallada (que da nombre al pueblo) han permitido conservar el aroma medieval hasta en el rincón más escondido.

11 planes para unas vacaciones memorables en la Costa Brava

Asomarse al Mediterráneo en los pueblos más bonitos de la Costa Brava

Dejamos para el final unas pinceladas sobre las postales habituales que vemos de la Costa Brava en revistas, blogs y todo tipo de webs: esos pueblos de pescadores bañados por las claras aguas de Mediterráneo que desbordan luminosidad. Un paseo entre sus casas blancas, la panorámica del atardecer sobre las bahías repletas de barquitas y el carácter bohemio que exhalan, son normas para todo aquel viajero que aterriza en esta maravillosa región. Aparte del consiguiente baño en la playa.

Cadaqués

Dalí decía que era el pueblo más bonito del mundo. Lo cual es mucho decir, pero tenía sus razones. La perfecta conservación del pueblo, que aún rezuma la esencia del pasado marinero en el que destacan sus casas blancas y estrechas calles de piedra llenas de plantas y flores, nos invita a perdernos por sus calles y enamorarnos de sus galerías de arte y bonitas tiendas.

11 planes para unas vacaciones memorables en la Costa Brava

Calella

Ya hablamos anteriormente de los Jardines de Cap Roig de Calella de Palafrugell. Pero este pueblito blanco de pequeñas calles y balcones floridos tiene mucho más que aportarnos. Tras un recorrido por el casco histórico llegamos a la playa de Canadell, donde la belleza y majestuosidad de las casas coloniales contrasta con la sencillez y la blancura de las casas viviendas de los pescadores.

Calella de Palafrugell

Ya hablamos anteriormente de los Jardines de Cap Roig de Calella. Pero este pueblito blanco de pequeñas calles y balcones floridos tiene mucho más que aportarnos. Tras un recorrido por el casco histórico llegamos a la playa de Canadell, donde la belleza y majestuosidad de las casas coloniales contrasta con la sencillez y la blancura de las casas viviendas de los pescadores. 

Tossa de Mar

Tossa de Mar es uno de los emblemas de la Costa Brava, tratándose del único pueblo de la costa catalana que conserva su fortificación medieval. Declarada Monumento Histórico Artístico Nacional, esta preciosa villa marinera se encuentra prácticamente aislada de las poblaciones vecinas debido a su escarpada ubicación. Su paisaje viene determinado por acantilados, pequeñas calas e incontables rincones de gran belleza natural.

Begur

Este pequeño pueblo, de poco más de 4.000 habitantes, es una auténtica joya histórica y gastronómica. Begur es elegante, colorido, relajado y lleno de delicias gastronómicas. El casco antiguo, repleto de callejuelas estrechas, es dominado por los restos del castillo medieval erigido en el siglo XI. Sa Tuna era un pequeño barrio pesquero de Begur que todavía conserva la esencia de las antiguas casas donde vivían los pescadores. Es una de las calas más bucólicas de toda la Costa Brava y un lugar ideal para relajarse dándose un bañito en sus aguas cristalinas. 

 

Begur

Y hasta aquí nuestra ruta por los pueblos más bonitos de la Costa Brava, con planes para hacer cosas y ver maravillosas calas y entornos naturales. Somos conscientes de que nos dejamos muchos tesoros en el tintero, como puede ser la propia capital provincial, Girona.

¿Qué rincón de la Costa Brava te enamora más? ¿Conoces alguna cala especial? ¿Una callejuela mágica? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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